18.8.10

Las buenas nuevas del Ramadán

Bismillah ar Rahman ar Rahim

administrador


Abu Huraira reportó que el Mensajero de Alláh (صلى الله عليه وسلم) dijo: “EL Ramadán ha venido a ustedes, es un mes bendito. Alláh ha hecho sobre ustedes su ayuno. En él, las puertas del cielo están abiertas, las puertas del infierno están cerradas y los malvados demonios están encadenados. A Alláh le pertenece una noche en el, la cual es mejor que mil meses. Quienquiera que es prevenido de su bien, entonces él ha estado privado”[1].

Este hadith es una feliz noticia para los rectos sirvientes de Alláh, de la venida del mes bendito de Ramadán. El Profeta
(صلى الله عليه وسلم) informó a sus Compañeros de su venida y ello no era solamente una simple tanda de noticias. Además, su intento fue darles a ellos las felices noticias de un tiempo magnificente del año, para que la gente recta quienes son rápidos en actuar pueda darle su debida estimación. Esto es porque el Profeta (صلى الله عليه وسلم) explicó en ello (el Hadith) que Alláh ha preparado para Sus sirvientes de las vías hacia ganar el perdón y Su contento, y hay muchas maneras. Así que quienquiera que tiene el perdón de él durante el mes de Ramadán, entonces él ha sido privado con la más alta privación.

De los más grandes favores y generosidades que Alláh ha conferido sobre Sus sirvientes es que Él ha preparado para sus ocasiones meritorias para que ellas puedan ser de provecho para aquellos quienes Lo obedecen y una carrera para aquellos quienes se apresuran para competir (por buenos hechos). Estas ocasiones meritorias son tiempos para cumplir las esperanzas por esforzarse en la obediencia y el resarcimiento de faltas y deficiencias por la auto rectificación y arrepentimiento. No hay una sola ocasión de estos tiempos virtuosos, excepto que Alláh ha asignado en ello trabajos de obediencia, por los cuales uno puede acercarse a Él. Y Alláh posee las más bellas cosas como regalos, los cuales Él confiere sobre quienquiera que Él desea por Su Gracia y Misericordia.

Así que aquel quien logra la verdadera felicidad es aquel quien toma ventaja de estos virtuosos meses, días y horas y se acerca a Su Guardián en ellos, al hacer lo que es prescrito en ellos de los actos de obediencia.

Así, tal vez, él será mostrado con una de las muchas bendiciones de aquellas ocasiones y ser ayudado por ello, con una asistencia que lo salva del Fuego y lo que contiene, tal como su ardiente calor.[2]


Ser capaz de alcanzar el Ramadán es una generosidad magnificente en sí misma, conferida sobre aquel quien lo alcanza y se levanta para esta ocasión, al pararse en oración durante su noche y ayunando durante su día. En ello, él retorna a Su Protector, (deja) de desobedecerlo a Él para obedecerlo a Él, (deja) de ser negligente con Él para recordarlo a Él, (deja) de permanecer distante de Él para volverse hacia Él en arrepentimiento sumiso.

Un musulmán debe estar consiente de esta generosidad y reconocer su magnitud. Porque efectivamente, mucha gente es prevenida de ayunar, aún porque ellos se mueran antes de lograrlo, o porque ellos no sean capaces de observarlo o porque ellos se opongan y se alejen de ello. Así, aquel quien ayuna debe dar alabanzas a su Señor por esta generosidad y debería dar la bienvenida a este mes con alegría y deleite que un tiempo magnificente del año fuera de todas las ocasiones para llevar a cabo la obediencia es bienvenido. Él debería esforzarse a sí mismo profundamente en hacer buenos actos. Y debería invocar a Alláh para garantizar su ayuno t el estar parado en la oración de la noche y que Él le provea con seriedad, entusiasmo, fuerza y energía en ese mes. Y que Él lo despierte del sueño descuidado para que pueda tomar ventaja de estos virtuosos tiempos de bien.

Es desafortunado encontrar que mucha gente no conoce el valor de esta virtuosa ocasión, ni consideran que sea sagrado. Así que el mes de Ramadán no se vuelve más un tiempo significativo para la obediencia, la adoración, recitar el Corán, dar caridad y hacer recordatorio de Alláh. Además, para alguna gente, se vuelve un tiempo significativo para diversificar sus comidas y bebidas y para preparar diferentes tipos de platillos antes de que el mes comience. Alguna otra gente no sabe del Ramadán, excepto como un mes de somnolencia y constantes y recurrentes reuniones mientras se duerme por el día. Esto es para el punto que algunos de entre ellos duermen hasta pasado el tiempo de las oraciones obligatorias; así, no rezándolas en congregación o en sus propios tiempos. Otra gente no conoce el Ramadán, excepto como un tiempo significativo para conducir asuntos mundanos, no como un tiempo significativo para conducir asuntos para el Más Allá. Así ellos trabajan afanosamente en ello, comprando y vendiendo, y ellos se quedan en las áreas de compras, consecuentemente abandonando los Masyids. Y cuando ellos rezan con la gente, lo hacen en una forma apresurada. Esto es porque ellos encuentran su placer en los lugares de compras. Este es el alcance que las nociones y puntos de vista (del Ramadán) han sido cambiados. Algunos de los Salaf acostumbran decir: “Efectivamente Alláh, el Más Alto, ha hecho el mes de Ramadán como una competencia para sus criaturas, en el cual ellos pueden competir con otro para Su placer, al obedecerlo. Así, un grupo viene primero y así es que prosperan y otro grupo viene al último y así es que fallan”.[3]

También, el individuo no sabe si este es quizá el último Ramadán que verá en su vida, si él la completa. Cuántos hombres, mujeres y niños han ayunado con nosotros el año pasado, y ahora yacen enterrados en las profundidades de la tierra, dependiendo de sus buenos actos. Y ellos esperaban ayunar muchos más Ramadanes. De forma similar, todos nosotros deberíamos seguir su vía. Por lo tanto, es sobre el musulmán el alegrarse de esta ocasión magnificente para la obediencia. Y no debería renunciar a ello, sino en su lugar ocuparse a sí mismo con lo que lo beneficiará y lo que le causará su efecto para quedarse. Para qué más es ello, excepto los días numerados, los cuales son ayunados en sucesión y los cuales terminan rápidamente.

Que Alláh nos haga, tanto como a ustedes, de entre aquellos quienes están más avanzados en mantenerse en los buenos hechos.


[1] Este Hadith es reportado por Ahmad y An-Nasai. Ver la revisión de Ahmad Shakir del musnad (no.7180) y Sahih At-Targhib wa Tarhib de Al-Albani (1490), tanto como Tamam-ul-Manah 3.

[2] Estas son las palabras de Ibn Rajab Lataa if-ul-Maarif, página 8.

[3] Lataa if-ul-Maarif de Ibn Rajab, página 246.

Autor: Abdullah Ibn Salih Al-Fawzan.
Fuente: Ahadith As-Siyam: Ahkam wa Adab (páginas 13-15).
Traducido por: Musa Abdullah Reyes para http://www.islammexico.net

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